Domingo, bastante tranquila, pero como una maniega, como siempre, estresada a tope por tonterías.
Por ejemplo, voy a hacer unos recados, compro unas cajas para ordenar tornillos, y pregunta que si ya me gasté 20 euros en tonterías. (habían constado 2 euros). Como riñendo, como siempre, vamos.
Y luego dice que lo habré pagado con mi tarjeta…
Al rato revisa lo que había arreglado esa tarde, la puerta del armario que no cerraba bien. Usé un gancho porque al estar la puerta combada las presillas no funcionaba.
Pues comenta como indignada de que ni había podido hacer otra cosa, que las presillas que había comprado no servían.
Yo le respondo con preocupación de que me cayera otra bronca (como todos los días por cualquier cosa) de que hice lo que pude, que la puerta está torcida y que no era ni culpa.
Pues va y responde de que ya estoy otra vez «a la defensiva» que no hay quien me soporte que parece que estoy siempre a la defensiva…
Hombre, no te jode, después de dos años echándome la bronca hasta por respirar, como no voy a responder con miedo a cualquier cosa que comente…
(Incluso deja caer que «vaya a ver un psicólogo por estar siempre a la defensiva, manda cojones)
Después en la cena, le da arroz, cuando a la hora de comer también le había dado arroz… Si lo llego a hacer yo se arma la de Dios.
Finalmente, durmiendo a la cría, le estoy contando un cuento, y ella super feliz y relajada, viene y y comenta de mala manera que «ya veo lo dormida que está», «si es que no se puede»…
Y así todo. Es la locura continua.