Analogia sobre el trato a las personas

Tu no puedes estar en un bar, tratar al camarero como la escoria (además, por una nimiedad) y luego pretender que al presentarte al día siguiente éste actúe como si no hubiera pasado nada.

De igual manera, muchas veces me recrimina, al día siguiente de una gran bronca, que yo me encuentre de bajón y triste.

Tiene los santos cojones de volver a echarme la bronca esta vez por estar de bajón y triste.

Es la putísima locura inabarcable.