Lleva unas semanas absolutamente inestable.
Como siempre, cualquier mínima cosa la convierte en una furia desproporcionada.
La última, por no poner un jersey a lavar, explotó de manera inconcebible.
Da igual lo que hagas, no valora nada, siempre termina diciendo que no hago nada y que lo tiene que hacer todo.
Siempre le pregunto si quiere que la ayude el algo, por ejemplo para la cena, y normalmente responde que no, que está todo controlado.
Pero cuando le entra ese cruce de cables, lo primero que dice es que «ni si quiera he hecho la cena».
A la mínima que algo se derive de la situación «perfecta» para ella, ya se invalida todo y se convierte en un monstruo.
Parece es el comportamiento típico del narcisismo.
