Así, de repente, tras un fin de semana de tranquilidad, donde habíamos hecho bastantes cosas.
Se pasó la tarde en el sofá, tranquila, después se levantó a hacer la cena, una hora hora de cenar.
Tras sacar el pollo del horno, le pareció que olía raro, así que decidió que no se comía.
Yo, tras probarlo, dije que estaba bueno, solo que quizá un poco seco. (El pollo siempre queda seco, da igual cómo lo hagas)
Pues entonces explotó. Empieza a decir de nuevo que nunca hago nada, que llevaba 3 horas haciendo la cena y así se lo agradecía, que nunca más va a hacer la cena, que a partir de ahora lo haré yo todo, que estoy todo el día criticando lo que hago, que ella nunca critica nada (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!) IMPRESIONANTE.
La escalada es tan brutal, (ella sola, porque yo ya no abro la boca) que incluso llega a decir que me vaya a dormir a otra parte.
Audio de la parte final de la tremenda bronca…
