Por la noche, después de cenar, se pone a ver la TV, y como osemos hablar la cria y yo mientras jugamos, se pone a gritar y a faltar el respeto.
Argumenta además falsedades que se inventa, como que yo también veo la tele, cuando jamás la veo cuando está ella y jamás en mi puta vida la mandé callar ya no solo porque estaba viendo la tele, si no que tampoco por ninguna otra cosa.
Vamos, un encanto de persona, como siempre.
