Como ella tenía que salir ese par de días, propuse llevarme a la cría al funeral del padre de E.
Y, como siempre que propongo llevarla por mi cuenta a Cangas (o a cualquier otro sitio), estalló de manera brutal.
Empieza a comparar con el Verano, que si Gradefes, que si lo otro… para inmediantamente acusarme a mi de comparar cosas…
Es como si no le entrara en la cabeza el hecho de poder llevar a la cría a alguna parte sin su total y absoluto consentimiento, aunque sea el sitio más trivial del mundo.
Se confirma, que, en su cabeza, yo no pinto absolutamente nada.
Incluso dice que prefiere no separarse para que no ande llevando a la niña a sitios.
Está muy mal muy mal, peor que nunca.
Audio de prácticamente todo el episodio de histeria:
No es la primera vez que lo hace. Una reacción desproporcionada y con ira hacia a mi tras darse un golpe la cría y preocuparme y proponer remedios para que no pase más veces.
Esta vez se dió contra la esquina de un armario del pasillo. Yo inmediatamente miro a ver qué le pasó, y digo que estos armarios tienen esquinas muy afiladas, que habría que ponerles algo.
De repente explota contra mi, llamándome de todo y poniendome a parir porque «me preocupo demasiado»