Todo empieza porque insisto en que el ejercicio de profesiones debería hacerlo con la profesión del padre, no del tío.
Estalla de nuevo y apartir de ahí se pone como una furia recriminándome que no le pregunté como está, ni como está su madre.
Ella nunca me dice nada, no puedo saber ni siquiera si tengo que preguntar algo.
Los insultos y acusaciones tienen una intensidad inmensa, no me deja hablar, todo con la niña delante.
Reitera sin parar que no me quiere ver más que cuando se opere se va a separar.
Me amenaza, me insulta, me llama de todo. Totalmente fuera de control. Se tira por el suelo.
Mientras tanto la niña la pobre escuchándolo todo.
