Solo dije que a lo mejor estaba ya el paquete en el ascensor y de destapó la caja de los truenos.
Que si soy un imbecil, que está comiendo..
Que como estoy, que por qué no le hablo casi nada..
No se da cuenta de la magnitud de sus broncas.
Pretende que esté «normal» a pesar de las agresiones verbales a las que me somete prácticamente a diario.
Se va calentando más, llegar de nuevo a meterse con el movil… (con el suyo en la mesa)
Paula ya se da cuenta y rompe a llorar desconsoladamente.
Sigue y sigue a pesar de ello.
Vuelve a decir de nuevo que se quiere separar , que en cuanto termine esto ya se vería.
Yo me levanto señalando a la niña, y por fin se caía, terminado de nuevo con la frase de que no me va a hablar más.
