Por la mañana
Por la mañana: La cría se pega un golpe por correr, vamos a socorrerla, vemos que no tiene nada, me voy un momento al salón y empieza a echar la bronca porque «siempre me voy» y que por qué no quito el tendar, que tiene que buscar una crema que no encuentra, a pesar de que lo ha ordenado todo y sabe donde está todo.
Yo le digo que no podía saber que tenía que mover el tendal, que porqué me lo recrimina como si tuviera que saberlo y no responde.
Por la noche
Acostándola, como siempre estos últimos días ella pide acostarse conmigo para leer los cuentos.
Cuando llega ella, como siempre, para dormirla, toda aventada, esta vez más de lo normal, diciendo (nuevamente) que ya no la voy a dormir ya, que esto no puede ser, y que me vaya.
No tiene derecho a hacer nada de esto.
