Tras el episodio relatado en la entrada anterior, de esta mañana, por la tarde me quedo dormido después de no parar entre ayer y hoy.
Ellos se van al parque. Cuando vuelve, (en teoría, para ella, tarde, a las 8:30, pero claro, si lo hago yo se hubiera montado la de dios), directamente me ignora como si no existiera.
Hasta ahí todo normal, como todos los días, aunque hoy con más intensidad.
Al menos no echa bronca.
Al acostar a la niña, como siempre frenética para que se duerma, le empiezo a contar un cuento, llega ella de nuevo, apaga bruscamente la luz. La niña se acuesta encima mío como siempre, para que le cuente un cuento y se queda ya medio dormida en 5 minutos.
Pues bien empiezo a contarle el cuento y EMPIEZA A HABLARLE ELLA ENCIMA DE MI VOZ como yo si yo no estuviera haciendo nada!!!. Absolutamente delirante.
La empuja fuera de mi barriga, y por suerte ella se estaba ya durmiendo tranquila. Le digo que «perdona, estoy aquí»… y ella responde, «haber venido al parque». (Única frase que dice en toda la tarde)
¿Se puede ser más malvada, retorcida y villana?
Pero recordemos «mi crimen» de hoy: Que, comiendo el yogur de chocolate, se manchó un poco la camiseta.
Tócate los cojones.
