●● 20190916 23:50 Aparece de repente fuera de sí porque no había limipiado la encimera

Después del domingo negro continúa el lunes negro hasta el final.

Aparece toda exaltada porque parece ser que no había limpiado la encimera.

Tiene la osadía de decir que nunca la limpio. CUANDO LO HAGO TODOS LOS DÍAS.

Le respondo tranquilamente que no pasa nada, que la limpio en un momento, que perdone, que se me pasó.

Pero nada, como siempre, no me deja limpiarla, lo hace ella, me echa de la cocina, sigue con su discurso de que no hago nada, cuando recojo el salón todos los días, la cocina, aspiro todo… todos los días.

Me recrimina que se levanta a las 6.

Y yo le digo que me levanto a las 7,  y trabajo de 7 a 7, llevo a la niña todos los días. Ella dice que la recoge… PERO VAMOS A VER, ¿A QUÈ VIENE TODO ESTO???

Me dice además que la niña no está bañada. Que tenía que «salir de mi» Otra vez la frase. Todas las veces que propuse bañar a la niña dijo que no. Bien que ya lo hacía ella, o bien que no hacía falta.
Pero hoy no. Hoy tenía que haberla bañado sin ella decirme nada. Qué difícil e imposible es todo…

Vuelve al punto inicial de no pasar una. Le digo que por favor, vivo en una pesadilla interminable, qué está pasando.

Ella sigue en su mundo de horror, donde absolutamente todo lo que hago o dejo de hacer es horrible. Lo odia todo, mi existencia. Da igual lo que haga se va a enfadar, está totalmente fuera de sus casillas.

No se pude vivir en un entorno donde el más mínimo despiste u olvido de algo menor (por ejemplo, limpiar la encimera) provoca una bronca descomunal.

No me puede impedir leer un cuento para dormir a mi hija

No me puede impedir eso. Hay que negociarlo de alguna manera.

Para mi es uno de los momentos más importantes del día, y no hay razón para que me lo quite. No me merezco esto. No hice nada.

Soy el padre, tengo que tener derecho a leerle cuentos a mi hija.

No me puede quitar eso. No tiene ningún derecho a hacerlo.

 

● Me impide aunque sea tan solo arroparla para que duerma

Ahora no sirve la excusa de que es tarde.

Es ponerme a jugar con ella para dormir y ya se pone tensa, ultra-histérica y fuera de sí. Empieza a decir «joder» y a hablar como una barriobajera, todo delante de la niña, totalmente enajenada.

PERO SOLO POR ESO, POR INICIAR lo que llevo haciendo desde hace un año, jugar un poco con la niña antes de dormirla, que a ella le encanta.

La excusa de que es tarde no sirve. Hoy no es tarde.

No es jugar media hora, solo cinco minutos. Pues no deja ni 30 segundos.

Audio. (Copiar reflexión al final del audio)