Viernes, no hay necesidad de madrugar mañana.
Pues a la hora de dormir a la niña, toda exhaltada, que tiene que dormirse ya que es muy tarde, que no se puede perder tiempo… pero en un estado de nerviosismo y elevado…
¿por qué?
Me impidió leerle ni siquiera un cuento… Esto ya es intolerable.
Además, argumentaba que «si quería que se levantara pronto». Pero vamos a ver. Cuanto más tarde se acueste, más tarde se levantará… No le rige bien la cabeza.
Está total y absolutamente fuera de sus cabales.
