Cuando dice «dejaste la ventana abierta, porque quieres que Paula se enferme, cómo puedes ser así de rastrero»
Es lo más bajo que puede hacer nadie en la vida.
El otro día le dío unos tenedores para que los llevara a la cocina al fregadero. Los lleva corriendo agarrados en la mano, con las puntas para arriba. No vio nada raro, hasta que se lo dije de manera tranquila, tipo «cuidado, que puede tropezarse»
Si lo hubiera hecho yo, ella me hubiera dicho: «Quieres que se clave un tenedor en el ojo, es así como eres, por eso se los das», totalmente fuera de sus casillas de nuevo.
Esa es la clave de su comportamiento.
