Llevaba todo el día reprochando, aunque no parecía enfadada como suele estarlo siempre.
Cualquier cosa que hiciera o dijera le parece mal. Disciplina y rigidez militar. (Aunque hubiera hecho la comida, ido al parque, jugado con la cría.. vamos lo normal)
Además, como siempre, analiza las cosas sin tener un criterio válido. Ignora muchas cosas técnicas, basa sus juicios en eso y como consecuencia la mayoría de sus argumentos son delirantes.
A la hora de la cena, me atraganto con una espina, y en lugar de preocuparse LO MÁS MÍNIMO, me reprocha y me riñe por no querer seguir comiendo el pescado. Llega a decir que ya no va a cocinar nada más para mi. Que me busque la vida yo solo.
Pero al llegar la noche se fue poniendo más delicada, hasta llegar a explotar por ¡echar ambientador en la habitación! tras cambiar el pañal.
Comienza a repetir en bucle que no podía respirar, que tendría que estar ventilando toda la noche, que no se puede encender ninguna luz ni hacer ningún ruido.
Ese fue un detonante que la llevo a el estado típico del TLP: Llegó a decir que «la había cagado», como si hubiera hecho algo horrible.
Totalmente fuera de si, empieza a mezclar cosas, que si estoy mejor haciendo «frisky» (no estaba haciendo nada de eso), que si a ver si me tenía que ir a «fumar» a la puta calle (textual)
Me saca de mis casillas y digo en voz alta, «que loca estás», tras lo cual me amenaza de nuevo con «darme una hostia».
