Pongo a la niña en la silla y noto que le hace daño. Dice pupa y señala la barriga.
Al quitársela deja de quejarse.
Se lo comunico a ella y monta en cólera de nuevo de manera explosiva. Que si ya estoy con la silla, que si es como cuando la nevera, que tenemos que separarnos, que no lo soporta más… Lo de siempre desde hace meses.
Le hago notar que la etiqueta de la silla dice que a partir de 15 kg ya se puede quitar la parte frontal, y la última vez que la pesamos eran 12 kg. (Aunque el soporte frontal pone que hasta 18 kg, parece que se contradicen, pero debe variar en función de la complexión)
Total, que el hecho de decirlo no hizo más que amplificar la rabia por su parte, y sigue y sigue en bucle insultandome y tratándome como una mierda.
Lo único que hice fue hacer notar que no estaba cómoda la niña y quizás ya fuera momento de quitar el soporte frontal de la silla.
No hay palabras para describir cómo se puso de nuevo.
Después se empeñó en ir a la piscina de puerta de hierro. Estaba cerrada. Luego dijo de ir a Somontes. También cerrada.
¡Ay si llego a decidirlo yo! !como me hubiera puesto…!
