Absolutamente enloquecida.
Le pongo un poco los videos después de cenar, como casi todos los días, y como estaba cansada llora un poco al caerse del sofá.
Se vuelve absolutamente loca de repente. Me acusa de que quiero que llore, que la deje en paz.
Me amenaza con darme de hostias unas cinco veces.
Que no le importa nada que le pregunte qué tal está o que ponga la lavadora. Que no me soporta, que siempre la cago de de esta manera.
Increíble, que considere que ponerle un poco unos videos sea un asunto tan absolutamente brutal. Además, la rabieta de la niña no fue tan intensa. Nomalmente las tiene mucho más intensas.
Sigue de monólogo enfurecida ella sola durante varios minutos. Repite acusaciones tan bajas como que quiero que llore, que es así como soy. Como si le hubiera hecho algo gravísimo que no tiene perdón.
Vuelve a decir que el lunes hay que ir a «ver a Ibérico» para la separación. No es consciente de lo que implica.
La niña ya se tranquiliza en menos de cinco minutos. Realmente no pasó nada grave. Nada que no pase todos los días. Una pequeña rabieta.
Pero para ella fue la mayor afrenta que pueda imaginar. Me habla con odio y desprecio. Emana una ira muy intensa. Es totalmente desproporcionado. Está fuera de sí y no veo ninguna solución posible.
Haga lo que haga, sea lo que sea, me esfuerce lo que me esfuerce, no sirve de nada: Siempre habrá algo, un mínimo detalle, algo sin importancia, algo sin transcendencia, que ella lo tome como lo peor de lo peor y estalle de una manera exagerada y desmedida, con una desproporción enfermiza y violenta.
Madre mía madre mía.
20180830-2250-brutal_tras_llorar_un_poco_la_nina-REC001.WAV
https://drive.google.com/open?id=1fncOw2m-iB_pNjTyCdcE5sv6oVF4b7wZ
