Hoy no siguió la bronca, pero como todos los días después, estaba distante y arisca.
Hice todo sin ningún fallo. Es una sensación agobiante, saber que el mínimo fallo puede desencadenar una vorágine de odio y violencia verbal.
De hecho la única diferencia con ayer fue que ayer no puse la mesa ni hice las salchichas (porque me dijo que me quedara con la cría). Y fue impresionarte la que se montó.
No me tiene ningún respeto ni consideración. Me ataca como si fuera una mierda, una especie de animal inútil e inmundo, al que por un mínimo fallo se merece que le den latigazos.
No creo que sea consciente de que yo también sea el padre de la niña. Ha de ser todo exactamente como ella diga, no hay opción a proponer nada ni tener iniciativa.
Pero eso sí: cuando no se hace algo que ella está pensando que debe hacerse (sin comunicarlo, claro) entoces ya entra en berrinche de mucho diciendo que «tenía que salir de ti»
Es todo absolutamente toxico e irresponsable.
Es imposible seguir así.
